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9 de abril de 2016

Cyrano de Bergerac


A pesar de que me encanta leer, no me considero un gran aficionado a la literatura clásica y aún menos a la poesía o a los libretos de teatro. Sin embargo, uno de los pocos libros -por no decir el único- que he leído dos veces es Cyrano de Bergerac de Edmond Rostand que tiene mucho de lo uno y de lo otro.

Hoy, por casualidad, he dado con el pasaje que más me hizo reír en su momento y que, tantos años después lo ha vuelto a hacer.

Y es que, tal y como hace Cyrano, no hay nada como reírse de uno mismo para desarmar al que quiere ofendernos...

«EL VIZCONDE DE VALVERT (encogiéndose de hombros) ¡Es sólo un fanfarrón!

DE GUICHE: ¿Nadie va a responderle?

EL VIZCONDE: ¿Cómo que nadie? ¡Aguardad! He de soltarle una pulla que… (Avanza hacia Cyrano, que le observa, y plantándose delante de él con aire fatuo) Tenéis una nariz… una nariz… grandísima.

CYRANO (en tono grave): ¡Mucho!

EL VIZCONDE (riendo): ¡Ja!
CYRANO (imperturbable): ¿Y qué más?


EL VIZCONDE: Pero…
CYRANO: Seguid, ya escucho (Pausa)
Eso es muy corto, joven; yo os abono
 que podíais variar bastante el tono.
 Por ejemplo: Agresivo: «Si en mi cara
 tuviese tal nariz, me la amputara.»
 Amistoso: «¿Se baña en vuestro vaso
 al beber, o un embudo usáis al caso?»
 Descriptivo: «¿Es un cabo? ¿Una escollera?
 Mas ¿qué digo? ¡Si es una cordillera!»
 Curioso: «¿De qué os sirve ese accesorio?
 ¿De alacena, de caja o de escritorio?»
 Burlón: «¿Tanto a los pájaros amáis,
 que en el rostro una alcándara les dais?»
 Brutal: «¿Podéis fumar sin que el vecino
 —¡Fuego en la chimenea!— grite?» Fino:
 «Para colgar las capas y sombreros
 esa percha muy útil ha de seros.»
 Solícito: «Compradle una sombrilla:
 el sol ardiente su color mancilla.»
 Previsor: «Tal nariz es un exceso:
 buscad a la cabeza contrapeso.»
 Dramático: «Evitad riñas y enojos:
 si os llegara a sangrar, diera un Mar Rojo.»
 Enfático: «¡Oh nariz!… ¡Qué vendaval
 te podría resfriar? Sólo el mistral.»
 Pedantesco: «Aristófanes no cita
 más que a un ser sólo que con vos compita
 en ostentar nariz de tanto vuelo:
 El Hipocampelephantocamelo.»
 Respetuoso: «Señor, bésoos la mano:
 digna es vuestra nariz de un soberano.»
 Ingenuo: «¿De qué hazaña o qué portento
 en memoria, se alzó este monumento?»
 Lisonjero: «Nariz como la vuestra
 es para un perfumista linda muestra.»
 Lírico: «¿Es una concha? ¿Sois tritón?»
 Rústico: «¿Eso es nariz o es un melón?»
 Militar: «Si a un castillo se acomete,
 aprontad la nariz: ¡terrible ariete!»
 Práctico: «¿La ponéis en lotería?
 ¡El premio gordo esa nariz sería!»
 Y finalmente, a Píramo imitando:
«¡Malhadada nariz, que, perturbando
del rostro de tu dueño la armonía,
te sonroja tu propia villanía!»
Algo por el estilo me dijerais
si más letras e ingenio vos tuvierais;
mas veo que de ingenio, por la traza,
tenéis el que tendrá una calabaza
y ocho letras tan sólo, a lo que infiero:
las que forman el nombre:
Majadero. Sobre que, si a la faz de este concurso
me hubieseis dirigido tal discurso
e, ingenioso, estas flores dedicado,
ni una tan sólo hubierais terminado,
pues con más gracia yo me las repito
y que otro me las diga no permito.”

2 comentarios:

  1. me encantoo esa parte, me lo hicieron leer en la escuela rlen una version mas actual y me fasino

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    1. Gracias por el comentario... yo no recuerdo quien me lo recomendó leer o si alguien que me regaló el libro. De hecho, creo que lo único que recordaba era ese pasaje y, que en la película, Cyrano era el papel de Gerard Depardieu :)

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