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8 de febrero de 2018

Y sin embargo se mueve...

Parece que son puntos luminosos fijos en el cielo, pero nada más lejos de la realidad: las estrellas no paran de moverse a lo largo de la noche.

Bueno, hablando con propiedad, es más bien la tierra la que no para de girar con lo que tenemos la ilusión de que son las estrellas las que se mueven.

¿Y cómo es este movimiento aparente? Pues entorno a un punto imaginario que se corresponde con la prolongación del eje de giro de la Tierra. 

Esto es relativamente fácil de visualizar si imaginamos que estamos situados exactamente sobre el eje de giro de la Tierra (a unos 23.5º del Polo Norte) y mirando perpendicularmente hacia arriba. ¿Qué ocurriría? ¿Qué veríamos? Pues que todas las estrellas girarían entorno a nuestra vertical acompañando el giro de la tierra.

En el hemisferio norte si prolongamos este eje de giro hacia el infinito tenemos la suerte que prácticamente coincide con una estrella: la Estrella Polar. Por lo tanto, las estrellas realizarán su giro entorno a ella. En el hemisferio sur no tienen esa suerte de contar con una estrella, al menos visible a simple vista, que marque el polo sur celeste.

Evidentemente, situados sobre el eje terreste, la Estrella Polar estaría situada justo sobre nuestra cabeza, con un ángulo 90º grados sobre el horizonte, pero a medida que se vaya modificando nuestra latitud también varía su posición. Así, cuando más cercanos estemos al ecuador, más baja será la ubicación de esta estrella en el firmamento, estando a nivel del horizonte sobre el mismo Ecuador. Concretamente, la Estrella Polar tendrá la misma altura en el cielo que la latitud (distancia en grados al ecuador)  del lugar desde dónde se esté realizando la observación.

Y esto... ¿nos lo creemos o podemos comprobarlo por nosotros mismos? Pues nada más fácil: basta con hacer una foto. Un poco especial, sí... pero una foto al fin y al cabo: una fotografía circumpolar
.
En una entrada previa (aquí) ya expliqué más o menos los parámetros de la cámara. Resumiendo: colocar un ISO bajo para no generar más ruido que el imprescindible en la toma, un diafragma intermedio (e.g. f/8) para tener la imagen en unos parámetros de nitidez ideales y ajustar el tiempo de exposición para que la iluminación sea la adecuada (lo habitual serán un par de minutos). Para iluminar el primer plano, o bien usaremos linternas -en la primera de las exposiciones- o bien dejaremos esa tarea a la luz de luna como en la imagen anterior. Una vez configurada la cámara, basta con hacer una secuencia de fotos (cuantas más mejor) y luego unirlas en Photoshop o en algún programa tipo startrails para dejar al descubierto el camino seguido por cada estrella alrededor de la Estrella Polar.

Circumpolar sobre Penas de Rodas (Outeiro de Rei - Lugo)

Encoro de San Xoan (Guitiriz)
Paseo de los Menhires (A Coruña)


A modo de curiosidad, la primera de las imágenes anteriores está tomada en un lugar, cuando menos, espectacular: Penas de Rodas, en Outeiro de Rei (Lugo). Lo sorprendente del lugar es que las dos imponentes piedras de granito están cuidadosamente orientadas de acuerdo a criterios astronómicos. Así, coincidiendo con el solsticio de verano, el sol se pone exactamente entre ambas rocas (ver imagen) y en el solsticio de invierno es la salida del sol la que coincide entre ellas. ¿Demasiada precisión para ser casualidad?

Solsticio de Verano en Penas de Rodas
Evidentemente, tratándose de Galicia, tampoco podía faltar la leyenda asociada al lugar :) Y es que según estas leyendas, recogidas por el poeta Manuel María, el interior de las piedras está relleno de oro y alquitrán. Si alguien se aventurase a romperlas y abriese la de alquitrán, éste inundaría toda la zona.

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