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20 de enero de 2019

¿Qué es eso de la hiperfocal?

En la entrada anterior (aquí) hacíamos referencia a la importancia de controlar el espacio de una imagen que presenta un nivel aceptable de nitidez o enfoque.

Controlar esta cantidad de imagen enfocada, consiste básicamente en controlar la profundidad de campo. Por lo tanto, podemos decir que la profundidad de campo es el espacio dentro de una imagen que aparece nítido y que se extiende tanto delante como detrás del punto de enfoque. La amplitud de esta profundidad de campo dependerá de diferentes factores como la distancia focal empleada en la toma, la apertura escogida para el diafragma y la distancia que nos separa del punto de enfoque.

Manejar con soltura cómo influye modificar uno u otro parámetro sobre la profundidad de campo (DoF, siglas en inglés de Deep of Field) es importante para obtener el máximo rendimiento a la hora de realizar la imagen.

A continuación, se indica cómo afecta cada uno de estos parámetros en la profundidad de campo siempre y cuando los otros parámetros se mantengan constantes:

  • Distancia focal: manteniendo fija la distancia al punto enfocado y el diafragma empleado, cuando menor sea la focal escogida, mayor será la profundidad de campo. Es por esto por lo es mucho más sencillo desenfocar el fondo en nuestros retratos con teleobjetivos. Por el contrario, el menor zoom de los angulares facilita tener amplias porciones de la imagen enfocadas
DoF: influencia de la distancia focal
  • Diafragma: a mayor apertura empleada, es decir a menor número F, menor será la profundidad de campo. Por el contrario, cuanto más cerrado sea el diafragma (mayor F), mayor será la profundidad de campo, siempre con con el resto de condiciones invariantes.
DoF: influencia del diafragma
  • Punto de enfoque: cuanto menor es la distancia entre la cámara y el punto de enfoque, menor es la profundidad de campo.
DoF: influencia de la distancia al punto de enfoque

Directamente relacionado con la profundidad de campo está el el concepto de Hiperfocal, que en ocasiones origina más de un quebradero de cabeza. Sin embargo, el concepto en sí, es sencillo de comprender: se trata de la distancia de enfoque con la que se consigue maximizar la profundidad de campo, una vez fijada distancia focal y diafragma. Esta profundidad de campo se extenderá desde la mitad de la distancia de enfoque hasta el infinito.

De forma análoga a lo visto para la profundidad de campo, podemos influir en la distancia a la que se ubica la distancia hiperfocal modificando la distancia focal y el diafragma.

  • Diafragma: a misma focal, cuando más cerrado sea el diafragma (mayor número f) más se acercará a nosotros la distancia hiperfocal.
Hiperfocal: influencia del diafragma
  • Distancia focal: a mismo valor de diafragma, cuanto más angular sea el objetivo más corta será la distancia hiperfocal.
    Hiperfocal: influencia de la distancia focal
En este caso, la distancia al punto de enfoque es independiente de la hiperfocal. Pero ojo, será muy  importante enfocar siempre más allá del punto hiperfocal para mantener el enfoque hasta infinito (desde la mitad del punto de enfoque). Si enfocásemos antes de la hiperfocal la profundidad de campo se vería drásticamente reducida y el fondo de nuestras imágenes saldría desenfocado.

Por lo tanto tendremos un valor de hiperfocal diferente para cada combinación diferente de distancia focal y diafragma. Aunque las combinaciones más usuales, a base de costumbre, suelen recordarse... sería de locos tener que memorizar cada una de ellas. Para ello existen multitud de páginas que ofrecen la posibilidad de imprimir tablas con las combinaciones más habituales o multitud de aplicaciones para el móvil que permiten calcularlas fácilmente: HyperFocalPro, DoF Calculator, FotoTool o la archiconocida Photopills que permite calcular las tablas y generar una representación gráfica de cualquiere de estas combinaciones.

Photopills: tabla de hiperfocales

Photopills: representación gráfica hiperfocal
Por supuesto, todo esto tiene una base matemática a partir de la que también puede calcularse. Así, la distancia hiperfocal puede definirse matemáticamente como:

H = (F * F) / (f * d)

siendo F la distancia focal del objetivo, f la apertura del diafragma y d el diámetro del círculo de confusión (que por no complicarlo más, diremos que es una constante específica de cada tipo de sensor y que determina el tamaño máximo que un círuculo puede ocupar sobre nuestro sensor para nuestro ojo lo perciba como un punto (más en detalle aquí))

Y ya para acabar... ¿todo este jaleo sirve para algo? Pues evidentemente, sino no habría tanto escrito al respecto. Por un lado permite escoger la combinación de diafragma/zoom que mejor se adapta a nuestros intereses; por otro lado, conocer cual es la hiperfocal para cada la combinación diafragma/zoom que tengamos en un momento dado permite saber a qué distancia podemos enfocar y cuál no sí queremos maximizar la profundidad de campo. Por último, y quizá lo más importante, nos permite en ciertas circunstancias olvidarnos de enfocar.

¿Olvidarnos de enfocar? ¿Qué locura es esa? Pues sí... hay determinadas situaciones en las que no es nada fácil enfocar, por ejemplo la fotografía nocturna,  básicamente por la ausencia de luz. En estas situaciones, enfocar antes de la sesión a un objeto situado a la distancia hiperfocal (o un poco más alejado, para asegurar) permite que posteriormente no sea necesario modificar el enfoque. Si esa hiperfocal está a x metros, sabemos que, sin cambiar focal ni diafragma, siempre que hagamos una foto todo lo situado entre los (x/2) metros e infinito estará enfocado. 

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